Nuestra filosofía artesana

En nuestra bodega, trabajamos con pasión y respeto por la tierra. Elaboramos vinos artesanos cuidando cada detalle, desde la viña hasta la botella. Cultivamos las variedades autóctonas
Monastrell y Merseguera de forma sostenible, usando abonos orgánicos y aprovechando al máximo los recursos naturales.

Nuestros vinos nacen en la viña y, durante todo un año, se forjan con la influencia del clima, el suelo y el entorno. Por eso, seguimos los métodos tradicionales que aprendimos de nuestros antepasados, para tratar la uva con el mayor respeto posible y resaltar todo su potencial.

Vendimiamos a mano, parcela a parcela, justo cuando comprobamos que la uva ha alcanzado su punto óptimo. Seleccionamos racimos y granos uno a uno, y usamos una prensa antigua de nuestra familia para extraer el mosto con

suavidad. La fermentación la hacemos de forma natural, en tinajas, con levaduras propias de la uva, sin añadir elementos agresivos.

Criamos el Merseguera blanco en tinajas de cerámica y el Monastrell tinto durante seis meses en barricas de roble francés. Esta madera noble permite que el vino respire, se exprese con
honestidad y conserve toda la fruta.

Además, seguimos los ciclos lunares, como hacían los antiguos agricultores, guiándonos por la estrella Spica, símbolo de fertilidad y cosecha desde tiempos remotos.

Así, con paciencia, mimo y respeto, creamos vinos que hablan de nuestra tierra y de nuestra forma de entender la vida.

En nuestra bodega, trabajamos con pasión y respeto por la tierra. Elaboramos vinos artesanos cuidando cada detalle, desde la viña hasta la botella. Cultivamos las variedades autóctonas
Monastrell y Merseguera de forma sostenible, usando abonos orgánicos y aprovechando al máximo los recursos naturales.

Nuestros vinos nacen en la viña y, durante todo un año, se forjan con la influencia del clima, el suelo y el entorno. Por eso, seguimos los métodos tradicionales que aprendimos de nuestros antepasados, para tratar la uva con el mayor respeto posible y resaltar todo su potencial.

Vendimiamos a mano, parcela a parcela, justo cuando comprobamos que la uva ha alcanzado su punto óptimo. Seleccionamos racimos y granos uno a uno, y usamos una prensa antigua de nuestra familia para extraer el mosto con suavidad. La fermentación la hacemos de forma natural, en tinajas, con levaduras propias de la uva, sin añadir elementos agresivos.

Criamos el Merseguera blanco en tinajas de cerámica y el Monastrell tinto durante seis meses en barricas de roble francés. Esta madera noble permite que el vino respire, se exprese con honestidad y conserve toda la fruta.

Además, seguimos los ciclos lunares, como hacían los antiguos agricultores, guiándonos por la estrella Spica, símbolo de fertilidad y cosecha desde tiempos remotos.

Así, con paciencia, mimo y respeto, creamos vinos que hablan de nuestra tierra y de nuestra forma de entender la vida.

Catas y visitas solo con reserva previa. Gracias por avisar con tiempo.

X